¡Zombis!Desde que George Romero inventara el género de películas de zombis, allá por 1968, que numerosos directores han visitado y revisitado la fascinante premisa de que los muertos salen de sus tumbas para comerse a los vivos. Desde el videoclip Thriller, de Michael Jackson, el emblemático Peter Jackson y su notable Braindead, hasta este espeluznante remake de Zack Snyder, son incontables los que se han atrevido a llenar la pantalla grande de cadáveres andantes, cuerpos descuartizados, chicas aterrorizadas y centenares de metros cúbicos de sangre de utilería.
Debo confesarlo: soy un adicto al género. Tengo fascinación por los cadáveres y la idea de que su despertar acabe por destruir a la patética raza humana, tan egocéntrica, tan pedante. Quizás debí haber sido médico forense... o terrorista. Pero tenía que complacer a la familia y bueno... Creo que no me habría dado el puntaje de la P.A.A.
La verdad es poco lo que pueda decir del Amanecer de los muertos de Snyder que no se haya dicho ya. Quizás compartir algunas trivialidades, como que George Romero quedó impresionado con el remake, o que hay algunos actores de la versión original que tienen papeles secundarios en la versión del 2004. Pero todas esas tonterías las pueden revisar yendo al imdb.com, así es que no vale la pena alargarme en eso.
Sí me gustaría ahondar en mis impresiones sobre películas de zombis. ¿Se han imaginado qué harían si los muertos salen de sus tumbas? Bueno, yo sí. De hecho, me he dado cuenta que con todas las rejas, muros y alambradas eléctricas que hay en Santiago, sería muy fácil para nosotros atrincherarnos y matar zombis a través de las rejas. La verdad, creo que la infección no se transmitiría tan fácilmente en Santiago como lo haría en países como Canadá o Estados Unidos, donde la gente no tiene rejas en los jardines y ventanas (alguna ventaja que tenga ser tan paranoicos).
Lo otro que me imaginaba, sobre todo después de ver la última película de Romero, Tierra de los muertos (la cuarta parte de su saga), es que resulta interesante pensar que los zombis son una especie de involución de la especie humana. Pero, pensándolo en términos ecológicos, sería una involución positiva para el planeta: si los seres humanos se convierten en zombis sin cerebro (o con una inteligencia muy rudimentaria, como se muestra en Tierra de los muertos) le estaríamos haciendo un gran favor a los animales y bosques amenazados por la industria. Quizás incluso se reduciría el impacto del calentamiento global. Lo único que quedaría de nosotros serían los vestigios de nuestra "avanzadísima" civilización, justo en el momento en que estábamos a punto de autodestruirnos. De nosotros, sólo quedarían estas caricaturas putrefactas que se mueven sin necesidad de comer ni bombear sangre. Unas marionetas que se regirían por el sustrato más reptiliano de nuestro cerebro.
Pensaba esto y me imaginaba... ¿Qué tal si los seres humanos somos la involución de un ser superior, al que desplazamos hace centenares de miles de años? Quizás la Tierra estaba habitada por alguna especie de semidioses, o al menos humanoides angelicales, con un intelecto y un poder espiritual mucho mayor al que tenemos nosotros. Quizás esos seres angelicales fueron "infectados" por un virus degenerativo que los privó de gran parte de su inteligencia y su espiritualidad, convirtiéndolos en caricaturas deformes de su esencia semidivina: nosotros, los humanos. Quizás ellos también combatieron contra nosotros e intentaron destruirnos, pero finalmente nos impusimos. No por nuestra superioridad, sino por nuestro número. Los infectamos a todos y finalmente dominamos el planeta.
O quizás simplemente estoy desvariando de lo lindo. Pero qué importa. En ninguna parte de los términos de uso decía que estaba obligado a decir cosas coherentes, ¿cierto?
En fin, ¡vivan las películas de zombis! ¡Viva George Romero y sus discípulos! Ah, escuché por ahí que están haciendo un remake de El día de los muertos... me muero por verlo.








